Vive sin lacteos

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Por: Monique Vinay

Siempre nos han enseñado y hemos escuchado de nuestros padres, doctores y medios de comunicación, que debemos de tomar leche y sus derivados para tener “huesos fuertes”, cuando en realidad, el exceso en el consumo de estos alimentos causa lo contrario y pone en riesgo nuestra salud. Los lácteos son alimentos ácidos que están llenos de azúcares, hormonas, fosfato, fenilalanina, ADH (hormona antidiurética), IGF-I (somatomedina), entre otros químicos.
Cuando hay un consumo constante de leche y sus derivados, la sangre se vuelve demasiado ácida y el cuerpo se ve en la necesidad de mover grandes cantidades de minerales para contrarrestar esto. Este proceso de emergencia del cuerpo, conduce con el tiempo, a la desmineralización de los tejidos y órganos.
El calcio de manera natural, abunda y se absorbe mejor de los vegetales de hojas verdes (kale, berza, acelgas, etc.) col, brócoli, coles de Bruselas, berros, legumbres, garbanzos, frijoles rojos, almendras, ajonjolí y vegetales marinos (algas). Estos alimentos además de nutritivos, no vienen cargados de grasa, colesterol ni proteínas dañinas. Es maravilloso cuando te das cuenta la cantidad de peso que puedes perder al dejar de consumir lácteos y sus derivados: leche, crema, quesos, mantequilla, yogurts, entre otros ¡porque están cargados de grasa! La leche y sus derivados contienen gran cantidad de grasa que tapa las arterias, incluso en las personas jóvenes y en las que no lo son tanto, además elevan el colesterol. La leche hoy en día contiene grandes cantidades de hormonas (pituitarias, esteroideas, adrenales).

Niveles elevados de estas hormonas junto con otros tóxicos, son causas de la aparición de diversas enfermedades degenerativas. Hoy en día muchas personas son intolerantes a la lactosa o simplemente les caen “pesados” los lácteos y sus derivados. Esto sucede porque el cuerpo se satura de tantas sustancias tóxicas y reacciona para “avisarnos” que ya es suficiente.

Estamos acostumbrados a comer con lácteos, por lo que te recomiendo empezar sustituyéndolos por algunos otros ingredientes. Por ejemplo: Quesadillas de queso por Quesadillas de frijol, papa, calabazas con unas rebanadas de aguacate. Yogurt de leche por Yogurt de coco (licua el agua de coco con su carne y agrega unas gotas de limón). Mantequilla por Mantequilla de coco, aceite de coco o aceite de olivo.

El proceso de liberarte de los lácteos toma tiempo pero es maravilloso, insisto, cuando te das cuenta de los beneficios, de la energía que recuperas y sobre todo de que nunca más te sientes congestionado. Este proceso dura 21 días como mínimo pero puedes empezar reduciendo a 1 porción de lácteos al día, y cada vez reduce más su consumo hasta que ya no sea indispensable en tu dieta. Vale la pena hacer cambios por nuestra salud para tener un mejor rendimiento en nuestra actividad física. Vale la pena crear hábitos sanos y naturales. Te invito a que pruebes los beneficios y ¡te llenes de vitalidad!
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